Sobre el origen de la deriva continental

Un post más donde vamos a hablar de la historia acerca de algún evento “científico”. En este caso le toca a la formación y desarrollo de la idea de la deriva continental. Veremos como una idea que se empieza a gestar 2500 años atrás va tomando forma a través de los siglos hasta convertirse en conocimiento firme y en las bases de la geología actual.

Como siempre, la historia arranca con un héroe solitario y no escuchado. En la nuestra el papel lo ocupa el filósofo griego Jenófanes, quien en el 540AC dejó por escrito sus observaciones. En ellas, describía las conchas descubiertas en las montañas cercanas donde vivía. Esto le llevó a razonar que las montañas se originaban a nivel del mar y que posteriormente, se movían hasta la posición actual. Fue el primero que se dío cuenta que los continentes (en esa época no existía el concepto de continente, sino de masas rocosas más locales) tenían movilidad. Por supuesto que nadie le creyó ni le interesó y sus conceptos quedaron en el olvido.

Dos milenios después de nuestro amigo Jenófanes (aproximadamente en 1600), y a partir de los recientes mapas que habían desarrollado los cartógrafos a nivel mundial, el filósofo inglés Francis Bacon señaló que el continente americano encajaba de forma similar con el africano.

Luego, entre 1850 y 1920, hubo dos ramas de investigación. La primera decía que los continentes flotaban sobre rocas más densas. La segunda rama, descubría la topografía del fondo marino con fines comerciales.

Primera rama

La geología estaba bastante desarrollada a fines del siglo XIX, cuando en el año 1889 el geólogo Clarence Dutton tomó la idea de Jenófanes y le aportó argumento geológico. Estudió las rocas de los continentes y de las regiones marinas y al determinar la densidad de ellas, vió que las rocas contientales eran menos densas. Por ello, concluyó que los continentes flotaban más que las zonas oceánicas y por ello estaban por sobre el nivel del mar. Si bien estaba en lo cierto con respecto a los valores de densidades, no lo estaba con respecto a su teoría. Es muy fácil darse cuenta que cualquiera de las dos tipos de rocas son más densas que el agua, entonces, ¿por qué iban a flotar por sobre ella? A ese efecto de “flotación cortical” lo acuñó isostasia. Ese concepto se sigue usando actualmente pero para explicar la “flotación” de las placas litosféricas sobre el manto.

En 1912, el por los geólogos y geofísicos ultra conocido Alfred Lothar Wegener tomó la idea pero la modificó levemente. Fue un afortunado, en los años previos la sismología habían avanzado a grandes pasos y ahora se tenía un conocimiento de las capas que componían la tierra. Estudiando minusiosamente el tema ideó que los continentes “flotaban” sobre rocas más densas de la corteza oceánica. Así, viendo la morfología de las costas, determinó que hubo un momento donde todos los continentes estaban unidos y lo llamó Pangea.

Con ustedes, Pangea

Una vez más, se iba a “afinanado el lapiz” más y más con respecto a la teoría correcta. No era correcta la flotación sobre el fondo oceánico, y por ello sintió el azote de las críticas por parte de los geofísicos de su época. Wegener se encontraba ante la dicotomía de estar convencido que los continentes se separaron entre sí pero no tenía un mecanismo físico confiable para explicarlo. Se tuvo que esperar hasta 1960 para conformarlo.

La segunda rama

A veces suele suceder que un avance en el conocimiento de un tema viene por casualidad. Pasó con el viagra y miren como nos hemos se han beneficiados los hombres! En esta historia pasó algo similar. En 1854 el telégrafo hacía furor, era lo más trendy que podías encontrar. Por ello, se le encomendó al oceanógrafo Matthew Maury tender un cable de EEUU a Inglaterra atravesando el océano Atlántico. Tarea difíciles si las hay. Por ello, a lo largo de meses tuvo que medir con precarias sondas (bajaba un cable hasta que tocara el fondo marino) la profundidad en diferentes puntos. Descubrió que exactamente a mitad de camino entre ambas costas había una “meseta” que, rompiéndose la cabeza, la llamó… meseta del telégrafo.

Con posterioridad se realizaron otras expediciones para determinar la morfología del fondo oceáno, como la de 1872 a cargo de Charles Thompson. Todas ellas aportaron muy poca información pero valiosa. Con la llegada de la Primera Guerra Mundial se desarrolló el sonar lo que permitió de una manera mucho más efectiva tomar mediciones.  En 1922, un buque alemán fue el primero en aplicar el sonar al estudio del fondo oceánico.

La unificación de las ramas

El sprint final hace la iluminación del conocimiento se dió hace poco más de medio siglo. El más grande explorador del fondo oceánico William Ewing se propuso estudiar en detalle qué pasaba realmente allá abajo y particularmente en la meseta del Telégrafo. Con instrumentos muchos más mejorados logró:

  • en 1950, determinar que la meseta no era tal, sino una escarpada y larga cordillera en el medio del Atlántico y desde el norte hasta el sur
  • en 1956, determinar que esa misma cordillera tambien se extendía hacia el océano Índico y a la Antártida por el Pacífico. A esa cordillera que se extendía por todo el mundo se la llamó Dorsal Oceánica.
  • en 1957, descubrió que en el medio de la dorsal existía una gran depresión, e intuyó (muy correctamente) que se trataba de una falla, la Gran Falla global. Esta falla, seccionaba la corteza en “porciones” induviduales a las que llamó placas tectónicas. Lo gracioso de este nombre es que se lo puso porque su significado en griego es “carpintero”, pues consideraba que el encastre entre ellas era tan perfecto que parecía un trabajo de carpintería.

Mapa de las dorsales existentes

Finalmente, en 1962 el geólogo Harry Hess estudió en detalle el trabajo de Ewing (eran compañeros de la Marina estadounidense) y propuso que material del manto surgía de la zona de la dorsal acumulándose y presionando y así desplazando las placas en direcciones opuestas. Su idea fue inmediatamente aceptada y no ha cambiado un ápice en la actualidad. Como detalle de color, no sólo se basó en el trabajo de Ewing, sino que también en base a mediciones de anomalías gravimétricas del fondo marino y al análisis de diferentes tipos de rocas que se encontraban en todos los márgenes.

Si quieren leer un poco más del tema, en estas entradas del Wiki en español podrán encontrar info sobre la deriva continental, la tectónica de placas y la expansión del fondo oceánico.

Esto ha sido todo por ahora, espero que les haya gustado y será hasta la próxima!

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Esta entrada fue publicada en Anéctodas, Ciencia, Curiosidades, Geofísica, Geografía, Geología. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Sobre el origen de la deriva continental

  1. guillermo dijo:

    Sabes que Wegener, fue despedido de su universidad por exponer esta teoría y murio en expedicion al artico intentando provar que tenía razon..

    Lo mas curioso en la facultada hay un alumno de GEOLOGÍA de apellido wegener. (será la reencarnación)

    • Guillote dijo:

      Es la reencarnación del mismísimo Wegener!!! Nada más que el de la facu debe conjeturar sobre el movimientos de las placas y su relación etílica con la tierra! jaja

  2. chimango dijo:

    Cortito y simple, un buen post Guillote!

  3. Che, Placa escosesa???? se cayo del mapa!

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