Mi derecho sobre el tuyo

Acabo de postear una frase sacada del sitio Atheist Ireland, y me puse a pensar acerca de una tendencia que veo en distintas partes del mundo, y que avanza sobre uno de los derechos más fundamentales que tenemos: el de libertad de expresión.

Algunos ejemplos:

  • En Suecia, un caricaturista es perseguido por ofender a musulmanes al dibujar una caricatura de Mahoma. Al punto de que le declaren una Yihad y ofrezcan recompensa por su cabeza…

sólo por esto persiguen a Lars Vilks.

  • En Nueva York, es ilegal decir “nigger” para referirse a los negros (si claro, después aclaran que sólo es simbólico…

  • En Irlanda, prácticamente van a institucionalizar la persecución religiosa al hacer inconstitucional la blasfemia (más información de parte de la gente que se dedica a pelear para que eso no pase, en Atheist Ireland).

No se limita a las religiones o a la raza; los aparatos legales se utilizan para silenciar sistemáticamente las opiniones de los que no tienen poder para manipular a la justicia. Es el caso de Simon Singh (Escritor científico; por ejemplo “El último teorema de Fermat”) en Inglaterra, quien dijo (y con razón) que la Quiropráctica no tiene fundamentos en muchas de.  Textualmente:

“The British Chiropractic Association claims that their members can help treat children with colic, sleeping and feeding problems, frequent ear infections, asthma and prolonged crying, even though there is not a jot of evidence. This organisation is the respectable face of the chiropractic profession and yet it happily promotes bogus treatments.”

O sea dice que los de la BCA claman poder tratar cólicos, problemas de sueño y alimentación, infecciones de oido, asma(!) y llanto prolongado en niños, pero no dan una pizca de evidencia. Más información de eso acá.

Decir esto produjo que fuera demandado por la BCA (british Chiropractic Asociation). En el caso de Inglaterra, las leyes de difamación (Libel Laws) ponen la carga de la prueba sobre el que dice las cosas y no sobre el que se queja de eso, al revés del resto del mundo (y del sentido común). Lo que pasó entonces fue que la BCA dijo todo eso de que pueden curar el asma en bebés con ajustes en la espalda y demás, Singh denuncia esto y la BCA lo demanda. Para zafar, según las leyes de difamación, es él quien tiene que probar que los tratamientos quiroprácticos no funcionan para esas cosas, en vez de aportar ellos la evidencia de que sí funcionan. O sea, yo digo algo falso sin aportar pruebas a favor y si te quejás, me tenés que demostrar vos que yo miento en vez de mostrar yo que digo la verdad.

Aunque al final terminó ganando (en la apelación; un imbécil juez les dió la razón a los de la BCA al principio) esto le costó un montón de dinero. Si no fuera por el apoyo (moral y económico) de grupos y fundaciones de escépticos alrededor del mundo no habría salido adelante (grupos como la JREF, de James Randi, un capo al que le dedicaré algún post). Otros no fueron tan afortunados.

La cosa es; ¿desde cuando es mas importante el derecho a impedir que te ofendan que el derecho a expresarse? Parece que la libertad de expresión es suprimible, con suficiente paciencia. Sólo hay que dejar que se vaya al caño de a poquito; en sociedades “de primer mundo” (no en todas y no significa que no haya gente con dos o más dedos de frente que se de cuenta de la barbaridad de la situación) se da de forma tan común que los medios practican autocensura para evitar demandas, y la gente que consume esos medios ve como algo “normal” que esté bien impedir decir ciertas palabras “para no ofender”.  Ya hay una categoría para el contenido generado así; es lo que se da en llamar “políticamente correcto”. Ayer fue la palabra nigger, hoy será “evolución” en las escuelas; mañana serán “una nación bajo dios”. ¿Pensás que eso no pasa acá en la Argentina, que es cosa de gringos locos y fundamentalistas islámicos? No me vengan con que en este país hay cosas de las que no se hablan, o por las que no te llueven puteadas encima por decirlas. Empezando por la época de los militares hacia adelante, si quieren*. El punto es que ya estamos insensibilizados a tal nivel que no nos damos cuenta cuando se suprimen opiniones (y es que es fácil ignorar opiniones suprimidas cuando uno no está de acuerdo con ellas).

Cada vez que veo una noticia como las que mencioné arriba me tengo que preguntar si eso no pasa o podría pasar acá. Sólo me acaba de caer la ficha de que si uno está acostumbrado, tal vez sea en principio incapaz de darse cuenta, y quise compartir este divague de viernes a la tarde con uds. Gracias por su tolerancia.

Ah, comenten y ofendan si quieren, pero siempre que aporte al tema. Para despotricar sin sentido, son completamente libres de abrir su propio blog 😉

*Por ejemplo, en el post no menciono si estoy con los “milicos” o si me creo “progre”. ¿vieron que políticamente correcto?

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11 respuestas a Mi derecho sobre el tuyo

  1. Gabinni dijo:

    Es un post que da toda una biblioteca para hablar en mi opinión.
    Creo que la censura en Argentina sale muy a flote al comparar las noticias y perfil con que se presentan las noticias en algunos canales de la TV. Sobretodo en noticieros y algunos programas de interes.
    Respecto de la libertad de expresión, es como la libertad misma de la persona, no debe invadir a la libertad de la otra. Si matas a alguien, por ejemplo, no das oportunidad en absoluto de que el otro desarrolle su libertad (ya es parte del registro geologico). Estas impidiendo entonces su libertad de expresion. Si bien es un caso extremo, supongo que sirve para entender que nuestra libertad es limitada y que se debe respetar la de los demas. Volviendo a la libertad de expresion, debe mantener sus limites tambien. Muchas censuras vienen camufladas como “libertad de expresion”.

  2. Guillote dijo:

    Muy bueno. Hasta qué punto deja de ser una opinión para volverse en un insulto a alguien. ¿Hasta donde podemos ofender? ¿Cuándo la ofensa se debe institucionalizar?
    Saludos!

  3. Recuerdo que cuando niño, acá en mi país se produjo un crímen. Un hombre asesinó a una prostituta, degollándola. Como por esos tiempos la libertad de información, de prensa u opinión era un derecho irrestricto, a mis tal vez ocho años pude ver en la primera plana del diario El Clarín, una foto en la que se veía a esta mujer desnuda sobre la cama de un hotelucho, en medio de un charco de sangre. Truculento y morboso a más no poder. No me sería difícil ahora agregar todos los detalles de aquello. Jamás se me borraron.
    Ahora, a qué viene este comentario?
    Tengo claro que mis derechos acaban donde comienzan los tuyos.
    Visto de ese modo, si soy un tipo religioso, por ejemplo es normal que me sienta terriblemente ofendido si algún periodista o quien sea, hace mofa de algún símbolos de mi fé. Podemos entrar incluso a discutir la validez o racionalidad de la misma, pero al ser este un ámbito de lo puramente subjetivo y tampoco poder tu demostrarme palmariamente que estoy equivocado, si o si merece al menos un grado de respeto.
    Y creo que por ahí va el coso: el respeto.
    En efecto, tal como lo apunta Guillote, en aras de la libertad de expresión y para no ser motejados de retrógrados, amordazadores, dictatoriales, etc., ¿ Debemos aceptar el insulto propinado desde las páginas de un pasquin o la pantalla de un TV fingiendo que no nos afecta, cuando en realidad nos hierve la mierda? ¿ Y dónde queda la tolerancia hacia la opinión o creencias del ofendido? ¿ Cuál es La Verdad, la tuya o la mía?
    Hoy por hoy se vé como muy progre, el tirarse en contra de la religión, por ejemplo ( y no estoy diciendo que yo sea un tipo religioso). Eso es sano, normal.
    Pero ¿Es necesario, hacerlo desde el pedestal de la ofensa, insultando a los practicantes? ¿Aporta más peso a los argumentos, o validez? Creo que no.
    ¿Cómo habría reaccionado el mundo de Izquierda si Lars Vilks en lugar de Mahoma hubiese puesto la cara del Ché en su caricatura?
    Da pá pensarlo, en tó caso.
    Saludos desde el lado de acá de la Cordillera.

    • chimango dijo:

      Exactamente, el respeto es el límite (después de todo, yo no voy a la iglesia de los adventistas acá a dos cuadras con fósiles, un libro de geología y El Origen de las Especies, para “predicarles” mi verdad, pero eso es otro tema). El problema que yo planteo es cuando ese límite se trata de imponer por vía legal o como dogma. Esas son herramientas que están mas a disposición de los que tienen poder (como en los ejemplos; farmaceuticas o los imams que le declararon la Jihad a Vilks) y muchas veces sus fines no tienen nada que ver con “sentirse ofendidos” sino que tienen otra agenda, sea política o corporativa. En el caso del diario (y lo que mencionás es cierto; fue de muy mal gusto por parte del editor de Clarín) uno puede dejar de comprarlos; parece algo ingenuo pero es el recurso que tenemos a mano como método de protesta. Y es efectivo cuando pierden dinero.
      Una cosa mas… de que lado de la cordillera estás? (o me confundí al responderte en otro comentario y te hice pensar que estoy en Chile, o estoy confundido pensando que vos estás en Chile ahora)
      Saludos!

      • El respeto por el pensamiento ajeno está delimitado por una línea muy fina; lamentablemente no es un límite perentorio sino un punto desde el cual ejercer nuestro albedrío. Y he ahí el problemo, man. Es cierto que esto que cae dentro de la apreciación subjetiva que podamos tener respecto a un tema, no puede ni debe ser regulado desde arriba, coerción de por medio. Pero…, lo ideal está cada vez más apartado de lo que nos toca en el día a día. Y debemos necesariamente acomodarnos.
        Es cierto que en los casos que mencionas, las partes sobrerreaccionaron. El caricaturista debió haber previsto eso, o tal vez precisamente esa fué su motivación, (No olvidemos el caso de Salman Rushdie y todo el tiempo en que el tipo estuvo con su trasero agarrado a dos manos por un motivo muy parecido), en el caso de las farmacéuticas hay un matiz: lo debatido está fuera del terreno de las creencias o la fé. Es completamente terrenal a pesar de que podamos objetar el que no haya un estándar mensurable acerca de los resultados de esa práctica. ¿Entonces?
        Creo que nos encontramos en un callejón, no sé si tiene o no salida, pero callejón a fin de cuentas. Y a estas alturas del partido, resulta despiadadamente cliché la frase: “Estoy en completo desacuerdo con tus ideas…. y bla, bla,bla”
        ¿De qué lado de la Cordillera?, bueno, aceptando los postulados de la física cuántica, podría estar en ambos.
        Ahora en serio, estoy desde el lado del Pacífico, en Chile; en cambio yo, por tu acento no he tenido dudas desde qué lugar escribes.
        Recibe mi fraternal abrazo, las fronteras son sólo límites territoriales.

      • chimango dijo:

        jaja, lo de la frontera ocurrió porque estoy contestando demasiado tarde los comments últimamente. Que bueno que por lo menos uno de los dos sí sabe dónde está parado… yo estaba medio confundido.
        La verdad que con comentarios como el tuyo dan ganas de seguir escribiendo en el blog, a veces ocurre que los comentarios son mas enriquecedores que la nota original. Gracias!

      • Gracias por tu apeciación sobre mis comentarios.
        Me convenzo de que no soy sólo una cara bonita ;))

  4. … y ya que hablamos de censura…
    Ocurre también que en ocasiones se nos coarta la libertad de expresión cuando ingenuamente entramos a un blog y nos encontramos con que lo que lees amerita, según tu opinión que a su vez, también puede ser rebatida, pronunciarse en contra del fondo del artículo y no pasas de “tu comentario está pendiente de moderación”. No se viene el mundo abajo ni nada por el estilo, pero no se puede negar que el asunto mosquea y sientes que el esfuerzo de componer un discurso razonado y medianamente inteligente, el administrador se lo ha pasado por el trasero y llanamente eres censurado.

    Me ha ocurrido estos últimos días que en dos blogs he sido distinguido con esta discriminación estúpidamente odiosa, lo que me motivó a inaugurar en mi blog una sección especial que será como el retrete de la ignominia o cualquier otro epìteto similar con que se la quiera clasificar. Lo concreto es que en un destello de inspiración la llamo “compendio de blogs censuradores”.http://laconsultadekurilonko.wordpress.com/compendio-de-blogs-censuradores/
    Ya tengo los dos primeros inquilinos, como habrán imaginado y queda lugar para los que sean necesarios.

    Saludos desde acá, ya saben.

    • chimango dijo:

      Por supuesto que es mas que molesto cuando uno se dedica a elaborar bien una respuesta, pero si el dueño del blog decide no publicarla, está en su derecho porque es su casa; censura sería que el dueño de ese blog te impida a vos expresarte en tu blog propio (algo muy común en cualquier blog que hable de política últimamente, donde una “patota” de comentadores de uno u otro bando llegan dejando comentarios del estilo “si no militás no opinés” o “mejor dedicate a posts de linux que de esto no sabés nada” u otras variantes de “callate que yo tengo razón y vos no”). Ahora, si dejás un comentario bien razonado, con tus puntos bien expuestos y de forma respetuosa, y el dueño del blog decide no publicarlo o no contestarlo… es que no está dispuesto a escuchar. ¿De que sirve comentar en un blog que no aprovecha ese “ida y vuelta” que lo caracteriza como medio? Tal blogger le hace daño a su propio blog privándose de comentarios legítimos, no te gastés que no vale la pena comentar en tales lugares.

      • Doctor Romi dijo:

        Si, tenís razón, viejo querido.
        Es que, más allá de lo ocurrido conmigo, el sujeto despotricó una barbaridad en mi blog quejándose de que en otro lado le habían eliminado algunas opiniones disidentes con el administrador. De ahí mi extrañeza y molestia: el malditísimo doble estándar.
        Pero en fin, me han echado de lugares mejores 😉
        Saludos afectuosos, desde acá, sin Bielsa…

      • chimango dijo:

        Saludos recibidos desde acá, que en tu caso me parece que “acá” también es “acá”, dado que estoy cerca de donde acaba de terminar la teletón (creo que terminó). El lunes enfilo devuelta pa’l otro lado del montículo 😉

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